Esta fase  de los 12 a los 14 o 15 años, se caracteriza por la variedad de síntomas a los que llamamos pubertad. Los cambios físicos visibles y el rápido crecimiento se ven acompañados por una agitación psicológica desorientadora.  En los dos ámbitos el niño pierde el equilibrio  y la ecuanimidad. Los maestros y los padres se enfrentan con los límites de su capacidad para influir en los niños de una manera directa.
Necesitan desafíos físicos y el maestro debe reorientar su atención, apartándola de ellos mismos y dirigiéndola hacia la manera en que funciona la naturaleza del mundo circundante. La tecnología, la profesión y el trabajo se vuelven temas importantes para ellos. El aspecto docente más importante para los jóvenes de esta edad es educar su voluntad. Solo concentrándose en actividades específicas en el mundo pueden adquirir cada vez nuevas experiencias sobre la soberanía parcial que su propio ser interior puede ejercer sobre este mundo.
Necesitan desafíos físicos y el maestro debe reorientar su atención, apartándola de ellos mismos y dirigiéndola hacia la manera en que funciona la naturaleza del mundo circundante. La tecnología, la profesión y el trabajo se vuelven temas importantes para ellos.
El aspecto docente más importante para los jóvenes de esta edad es educar su voluntad. Solo concentrándose en actividades específicas en el mundo pueden adquirir cada vez nuevas experiencias sobre la soberanía parcial que su propio ser interior puede ejercer sobre este mundo.

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